La campaña "Cusco Pone", impulsada en conjunto por públicos y privados, viene arrojando buenos resultados. Uno de estos nos lo trae Carlos Milla, presidente de la Cámara de Comercio del Cusco, en un artículo especial desplegado en las páginas 8 y 9 de esta edición: "La campaña en los primeros cinco días ha tenido una respuesta inusitada".
Y es que esta iniciativa ha logrado una aceptación tal que, al parecer, la temporada alta 2010 en el Ombligo del Mundo no se vería afectada por los impactos negativos que dejó el desastre natural.
Sin embargo, aunque se estén recuperando las reservas, esto por ahora no pasa de ser una medida vacua, un maquillaje mediático. Los grandes lastres del Cusco y Machu Picchu siguen allí, sin que se les preste la menor atención.
Como escribimos en nuestro editorial de EP 420, hay tres temas urgentes por resolver: la diversificación de nuestra oferta turística, la habilitación de nuevos accesos a la ciudadela inca y el desentrampamiento de ese caos urbano llamado Machu Picchu Pueblo.
En el primero de estos puntos se observan algunas tibias acciones para analizar. Ahí está "El Cusco que no conoces", tour del Mincetur que busca promover atractivos poco difundidos de la región como el complejo arqueológico de Choquequirao -ubicado en la frontera con Apurímac-, Qenko y Pukapukara y Písac, entre otros.
Al margen de lo interesante y saludable de la propuesta, sorprende -o, mejor dicho, no sorprende- que las autoridades recién se hayan puesto a trabajar en la diversificación de la oferta turística cusqueña en pleno cierre temporal de Machu Picchu.
Con respecto al segundo tema, hay más de una propuesta de empresas hoteleras -con operaciones en el Ombligo del Mundo- consignada en las páginas 16, 17, 18 y 19 de la revista que tiene entre sus manos. Pero es el tercer punto, el que compete a Machu Picchu Pueblo, el más crítico y polémico de todos. Lo único que le hemos escuchado decir al respecto a Martín Pérez, titular del Mincetur, es que se debe cambiar el nombre de la localidad porque genera confusión con el santuario inca. Qué novedad. Y aunque no deja de tener razón, esto termina siendo, al menos en teoría, una medida tan epidérmica como facilista.
Lamentablemente, el Mincetur sigue barriendo bajo la alfombra los grandes problemas del turismo en el Cusco, el principal destino turístico del país.




