Consecuencias de la informalidad

Lo advertimos en agosto de 2009 (EP 408): "Uno de los principales problemas de este aeródromo (María Reiche) es la informalidad de las empresas de aerotransporte que ofrecen sobrevolar las místicas Líneas de Nazca". La trágica caída de una avioneta propiedad de la empresa Nazca Airlines, el 25 de febrero pasado, no ha hecho más que confirmarlo.

Hace ya buen tiempo que este servicio turístico se ha convertido en una bomba de tiempo. Y lo que es peor: con la venia de las autoridades.

Basta con notar la falta de control y de seguridad y el abandono en que se encuentra el terminal aéreo que registra el mayor movimiento, en lo que se refiere a número de vuelos, del territorio nacional. Por ello, aquí resaltamos algunos hechos que dan cuenta de esta escandalosa situación:

Uno. La nave siniestrada tenía 34 años de antigüedad. Según han reconocido la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), las avionetas autorizadas para dichos sobrevuelos tienen en promedio entre 20 y 30 años de antigüedad. Algunas, incluso, han cumplido ya las cuatro décadas.

Dos. Por si esto fuera poco, 28 de las 41 aeronaves que realizan estos tours aéreos poseen "desperfectos técnicos" como desajustes de pernos y falta de calibración de instrumentos y equipos. Esto, según una inspección realizada hace pocos días por la DGAC.

Tres. Como se sabe, el accidente dejó siete víctimas mortales. ¿Cómo es esto posible, si la avioneta CESSNA U206F con matrícula OB-1117 que se precipitó a tierra solo contaba con capacidad para transportar a seis personas, incluido el piloto? Queda sospechar que el incumplimiento de esta medida básica de seguridad sería cosa de todos los días en las "combis con alas" en que se han convertido las naves de Nazca.

Cuatro. Los tantísimos jaladores de las empresas de aerotransporte que se ubican en la entrada del aeródromo serían el primer eslabón de toda esta cadena de informalidad. Un servicio que debería costar USD $60, según los especialistas, termina valiendo USD $25 o USD $30 por persona luego del regateo con estos jaladores. Esta cifra sería insuficiente para dar mantenimiento a las naves y pagar como es debido a los pilotos (que ganarían apenas US $2 por pasajero).

Cinco. En el aeródromo siguen sin ser atendidas las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional entregadas al Estado peruano en 2007. "Los postes de alta tensión siguen en pie, así como las construcciones de más de dos pisos. No se han sellado las grietas de la pista de taxeo, ni se han construido nuevos hangares, talleres o instalaciones de combustible", explicamos en EP 408.

Por cierto, plata no ha faltado. La Municipalidad de Nazca cobra S/. 20 a cada turista que ingresa al aeródromo. Fondos que deberían alcanzar para asegurar su mantenimiento y modernización.

Entonces, si el terminal aéreo está como está, ¿cuál es el destino de ese dinero, autoridades del MTC, DGAC y Corpac?