Un noticia positiva que ?ojo? debemos tomar con pinzas.
El Perú es uno los 10 mejores países del mundo para hacer turismo, informó hace unos días el ministro Martín Pérez. Según la encuesta internacional Índice de Marca País, a la que hizo referencia el titular del Mincetur, tal distinción se produce en tres de cinco categorías: Cultura y Arte, Belleza Natural y Arqueología. Incluso, en la primera de ellas, ocupamos el tercer lugar.
No es coincidencia. Se trata de las grandes fortalezas con que contamos para competir en el mercado turístico internacional. Cada una de ellas, sin embargo, encierra problemas puntuales que deben resolver con celeridad y en conjunto los públicos y los privados del sector.
Uno. Cultura y Arte. La gastronomía, el emergente desarrollo del turismo vivencial y la artesanía son nuestros pilares en esta categoría.
No es novedad para nadie que la difusión internacional de nuestra culinaria se retrasa, en gran medida, por la ausencia de homogeneidad. Hoy, un cebiche peruano se prepara de una forma en Milán y de otra en Buenos Aires. Algo en lo que justamente estaría trabajando la dupla Estado-empresarios: "Queremos (a través de Apega) impulsar una capacitación masiva en los pequeños restaurantes peruanos que están instalados hace tiempo fuera del Perú. Queremos que el Estado los traiga al país y que encuentren las puertas abiertas de todos los restaurantes, para que se lleven la información que necesitan", detalló Gastón Acurio en EP 424.
Con respecto al turismo vivencial y la artesanía, la labor aún está en pañales. Además de Puno, hay tibios esfuerzos en Cajamarca, Iquitos y Ayacucho. Punto. No hay más lugares que destaquen por ofertar esta nueva forma de vivir los destinos. Y el trabajo de PromPerú aquí es ínfimo, tanto en el mercado interno como en el receptivo. No hay una página web, directorio o catálogo, dedicado a la difusión de los servicios de estas microempresas rurales. Como tampoco hay promoción alguna de nuestra artesanía, solo algunas iniciativas esporádicas del Mincetur, que no obedecen a un plan o estrategia de largo aliento para impulsar el desarrollo de este arte ancestral como un complemento a la experiencia de viaje.
Dos. Belleza natural. En este ámbito, lo más crítico es la seguridad. Sobre todo en la Amazonía, donde ya han ocurrido mediáticos escándalos que ensombrecieron la imagen de nuestra industria. Pero también están la conectividad, incipiente en muchos casos, y las relaciones con las comunidades -no está de más recordar episodios lamentables como el llamado "Baguazo"-, dos cuestiones a tomar en cuenta para asegurar el florecimiento a gran escala del ecoturismo, el turismo de aventura y el birdwatching.
Tres. Arqueología. Un aliado clave es el Instituto Nacional de Cultura, en dos tareas urgentes: la construcción de una "cultura turística", de manera que no vuelvan a producirse actos de vandalismo contra nuestro patrimonio como lo ocurrido recientemente en Chan Chan y El Candelabro de Paracas; y la óptima puesta en valor de estos restos arqueológicos, que permita anexarlos a nuestra oferta turística.
Solo así podremos ser, de manera integral y con justicia, un destino Top.




